miércoles, 18 de noviembre de 2009

EMOCIONES FRUSTRADAS

Estoy cansado de sentir emociones frustradas,
comprar angustias dulces y sumergirme en el masoquismo;
cansado de amar en la tierna locura,
cansado de racionalizar mis demencias…

Estoy cansado de escribirles poemas a las mujeres,
siento repugnancia de mí mismo,
cansado de las sandeces humanas;
el amor es estupidez que te hace humano.

Canto las piezas en mi cerebro y las transmito a mi sentimiento,
adocenado / torturador / manipulador.
Quisiera librarme de este cáliz,
cáliz que me lastima y confesar que no estoy preparado para el suplicio.

No puedo ser como ellos,
no puedo gozar con la estulticia, con la vulgar música de su moda,
no puedo ser como ellos, no puedo fingir palabras cautivadoras,
no puedo fingir amores, porque no quiero mentir;
no puedo actuar para ser correcto ni maduro, porque no soy capullo.

No puedo ser preciso en la piadosa mentira, no puedo; no puedo, no porque no quiera, sino porque no soporto la idiotez.

Hombres como yo, aquellos que soportamos los tedios y castigos,
arrastramos en nuestros pechos la desdicha,
hombres gloriosos, porque no someten su lugar por la zafiedad;
hombres que desdeñamos a los burdos capullos,
resignados a la incomprensión… si quieren ser amados, sean como ellos…

Estoy cansado de comprar emociones por cinco soles,
arrebatar canciones mustias a mi ordenador para sentirme mejor;
cansado de, al contemplar a esa mujer, inmolar la poca felicidad que me queda.
¿A quién me quejo ahora? ¿Quién puede consolar mis penas y librarme de la afrenta? Si no existe Dios…si no existe quimera en mi vida…si ella no me ama…

Sombras fatuas de la melancolía,
sombras oscuras de mi odio,
las emociones frustradas.

domingo, 8 de noviembre de 2009

APARTADO

Apartado estoy, despreciado aventurero / oscuro caballero
Separado y arrojado a la confundible soledad / poesía fría
Mis palabras son demonios, mis versos consuelo
Aturdido vivo, despojado camino / entreverado destino.

Me complacen los suplicios, desgraciado mi destino;
en tinieblas vivo, en precipicios vacíos
Y me regocijo con el odio, y no hay mejor manjar que sangre de tus pensamientos,
y cuando muera perturbaré tus sentimientos,
y no escaparás, sentenciada estás;
y mis versos buscarás en tu negro corazón,
sentirás amor por la filosofía; pero la odiarás por recordarte a mí.
Y mi odio se hará ley…

Si me odias ya no importa,
al menos eso me pertenecerá.

Apartado estoy, misterioso creador;
puedo hacer que los tormentos sean tu respirar,
el arrepentimiento tu caminar
y mi recuerdo tu maldición.

¡Oh! Pobre y desdichada alma, ¿te salvará tu Dios? Si no llegas a comprender qué realmente es; yo tengo a los más poderosos demonios comprendiéndome,
soterrando espíritus y entregándome la dicha.

Contempla ahora mi metamorfosis,
contempla cómo el fuego arde sin lastimar mi cerebro,
contempla cómo la oscuridad se hace luz…
contempla con austeridad mi palabra:

Apartado de la vida, las desdichas, las injurias,
porque yo convierto la soledad en placer,
la desilusión en masoquismo dulce,
la melancolía en hermosa música.

Contempla, porque es muy lindo lo que sucede:

Pasé los días lamentando tu desdén y por qué no te asesiné,
Recordé lo poético que era tenerte en mi memoria,
acunar el odio para no dejarlo crecer,
enajenar mis emociones hasta el extremo,
éxtasis del cuerpo, de la sangre.

¡Mezquinos hijos de Dios!

No pueden ver más allá de las estrellas,
se acongojan con placeres mundanos,
tan pueriles, tan tristes;
no imaginan que el de arriba se ríe a carcajadas de vosotros.

Apartado, separado / el amor que yo tengo es la maldad verdadera,
reivindicación de la luz, la verdadera sabiduría,
el progreso de la humanidad.

Apartado de sus costumbres cretinas, empero, juntándome sólo en vuestras orgías; me sobrecoge decirles: apartados están,
porque el hombre es solitario, vive para sí,
¿y qué les dice Dios? Quédense quietos pues estarán en mi reino;
Quéjense de la sórdida vida, el paraíso es el reino de los malaventurados:
allí viven los dioses, aprovechadores, amantes del dolor;
apartados de la vida / héroes sin corona, perros que ladran,
apartados, apartados, apartados…

sábado, 3 de octubre de 2009

El pérfido juguete de las emociones

SOBERBIO
Soy un drogadicto,
me encanta el alcohol,
soy un ceniciento,
voy siempre al alcohol
¿Por qué será?
Mi vida es mustia,
a veces pueril, degradante,
el peor paradigma, un ser del Mal.
Dicen que soy un ser despreciable,
aunque no me importe, tengo que responder:
La droga te lleva al cielo o al infierno,
y confundo a los dos, a veces fuciono los elementos,
autosujestiono el viaje astral de mi sentimiento.
Ay.
Las personas desconfían de mí, me odian;
dicen que mis palabras no valen, que soy un hombre peligroso
y quizá lo sea,
en sentido irónico: puedo ser demonio o amor;
pero el demonio es el símbolo de la iluminación,
del verdadero conocimiento y, por tanto, de la soberbia exaltada: animusnocendi.
Entrega poder oculto.
¿Qué puedo hacer?
Soy un ser que degusta el dolor,
porque yo convierto el odio en amor,
el caos en orden,
la envidia en virtud,
el yerro en sabiduría y la pena en un dulce manjar.